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Agenda Indigena Amazónica
 

 

    

PerúPetro en el ojo de la tormenta. Párroco de Santa María de Nieva se pronuncia ante los atropellos de esta empresa en su comunidad

Por: Fermín Rodríguez Campoamor, 16 de junio de 2008

 

El párroco de Santa María del Nieva, en el alto Marañón, Fermín Rodríguez Campoamor, nos hizo llegar esta la carta dirigida al presidente de la empresa colombiana Hocol, luego de que ésta suscribiera un contrato con PerúPetro, para explotar un lote petrolero (nº116) en la zona. Un documento muy valioso que permite darse cuenta, a través de una exposición objetiva de motivos, de las actitudes e intereses que mueven a cada uno de los actores: la empresa Hocol, PerúPetro y dirigentes indígenas en la zona. De manera objetiva, estas líneas nos permiten desnudar los comportamientos arbitrarios y las traiciones de unos, así como también las posiciones firmes de casi todas las organizaciones indígenas de la cuenca, que defienden su territorio, sus derechos, su economía y su salud.

Sr. Presidente de HOCOL:

No tengo el gusto de conocerlo personalmente. Mi nombre es Fermín Rodríguez Campoamor . Soy sacerdote y trabajo como párroco de Santa María de Nieva (Condorcanqui-Amazonas) desde hace quince años. Con todo respeto me dirijo a usted para darle a conocer una crónica que he escrito sobre la reunión habida en esta capital de Condorcanqui el día 29 de marzo pasado, de la que soy testigo presencial, en la que PerúPetro, como le corresponde según el Reglamento de Participación Ciudadana, realizaba la presentación oficial de la empresa petrolera contratista del Lote 116 superpuesto sobre nuestra provincia.

De entrada he de decirle que sus representantes –una pareja colombiana- dejaron una buena imagen de personas educadas y respetuosas en abierto contraste con la representante de PERUPETRO que dirigió personalmente el evento y ha sido la principal responsable del fracaso del mismo desde sus inicios, como puede deducir usted mismo del relato que le ofrezco.

Llamó la atención que en un evento organizado para presentar a la Empresa HOCOL al pueblo “involucrado” no haya sido posible dialogar con sus representantes que literalmente fueron silenciados una vez que terminaron su exposición a mediodía con tan hermosas proyecciones fotográficas y buenos deseos de armonizar y servir al pueblo que va a ser afectado por las actividades petroleras de su empresa. La representante de PerúPetro no les concedió el micrófono en ningún momento por la tarde en el espacio reservado para el diálogo y las preguntas. También se lo negó a los técnicos que la acompañaron desde Lima, para entregarlo únicamente a un tal César Sarasara, asesor de CONAP, que le ayudó a hundir todavía más el evento por sus intervenciones despectivas e injuriosas contra su pueblo al que vapuleó y zahirió cuanto quiso con el uso (abuso) del micrófono que la presentadora, ya exasperada por su incapacidad para llevar la reunión a buen término, puso en las peores manos si es que se pretendía iniciar un diálogo sincero, armonioso y constructivo entre la empresa, el Estado y el pueblo que, como repitieron sus representantes, era uno de los principales objetivos de la Empresa.

¿Por qué no intervinieron sus representantes, sobre todo cuando se discutía sobre la realidad de un pacto o acuerdo entre la empresa y la FAD ? ¿No querían hablar o no les permitieron o desaconsejaron? El silencio de HOCOL no ayudó a despejar la sospecha de que algo se estaba burlando al pueblo al que se pretendía informar solo de lo que le interesaba al estado y a César Sarasara, que aparecía como el único que sostenía e intentaba justificar una postura de colaboración con la petrolera por los intereses particulares del mismo que chocaban contra los de la inmensa mayoría con la única excepción, según se rumoreaba y afirmaba el tal César Sarasara, del sector Domingusa.

A pesar de todo y aunque no haya sido posible levantar ningún acta de una reunión tan desordenada y hasta caótica en algunos momentos, sí se pudieron sacar conclusiones patentes que a la dirigente del evento no le interesaba hacer constar en un acta que le desprestigiaría a ella misma como única responsable, y son éstas:

1- Que la FAD realmente no representa al pueblo ni a las comunidades de Domingusa. Su presidente actuaba por su cuenta y nunca había convocado reunión ni hizo consulta al pueblo para conocer su opinión pensando acaso que el pueblo de Domingusa tenía que estar de acuerdo con el presidente de la FAD y no al revés como es lo lógico y democrático. Hubo testimonios claros de quienes denunciaron que el tal presidente nunca comunicó nada de sus planes secretos con la HOCOL. Muchos comuneros y Apus van a enterarse en esta reunión de lo que está tramando su presidente con el asesor de CONAP y se indignan de que tomasen decisiones tan importantes para el bienestar, la salud y el futuro del pueblo sin contar con ellos. Por esto las comunidades de Domingusa reaccionaron rápidamente revocando al Presidente Daniel Francisco Inchipis por hacer, sin contar con las comunidades, “gestiones contrarias a los intereses de nuestro pueblo”. Y se constituyó una nueva junta Directiva presidida por Carlos Quiaco Chicania.

2- Que el pueblo awajún-wampis está unánimemente en contra del ingreso de cualquier petrolera en sus territorios ancestrales superpuestos por el lote 116. La única discrepancia aireada interesadamente por CONAP era la del sector de Domingusa que ha quedado reducida a la discrepancia del presidente influenciado por el asesor de CONAP y el apoyo de algún amigo, ambicioso de plata, que se le acerque. Y aunque realmente el sector de Domingusa se opusiese al resto de la población indígena siempre sería una minoría sin capacidad de decisión democrática para justificar el ingreso en el territorio ancestral del pueblo awajún-wampis en contra de su voluntad clara y repetidamente manifestada.

3: Que los pozos de petróleo cerrados en tiempos del Presidente Juan Velasco Alvarado por los que se interesa, parece ser, su empresa no se encuentran en territorio del Domingusa bajo la asociación FAD sino en la cuenca del río Santiago y pertenecen al territorio de la comunidad de Kagkás en la cuenca del Santiago, por lo que la FAD no puede tener ninguna jurisdicción sobre dicho territorio y su intervención injustificada en contra de la comunidad podría generar tensiones y conflictos importantes que nadie desea. En la reunión de la tarde del día 29 de marzo, dos comuneros del río Santiago (uno de Kagkás) expresaron al presidente de FAD con fuerza su voluntad de defender sus derechos sobre su territorio.

4. Que el asesor de CONAP aparece como el principal y único líder aguaruna al servicio de los planes de PerúPetro y su empresa Hocol a la que quiere facilitar su entrada en el Lote 116, en contra de la clara oposición de todo el pueblo awajún-wampis, con maniobras secretas y compromisos engañosos que no tienen el respaldo de ninguna base comunitaria o la tendría tan mínima que no puede justificar ninguna decisión democrática sobre el destino de los ancestrales territorios del pueblo awajún-wampis. Pasar por encima de los derechos del pueblo oponiéndose a su voluntad manifiesta no es el mejor camino para conseguir esos ideales de armonía predicados por sus representantes y recogidos en sus hermosos informes de sostenibilidad. (Alguien de su empresa me ha regalado el Informe de sostenibilidad del año2006).

5. En contra de los originales objetivos de toda asociación indígena, a saber, defender los derechos e intereses de los pueblos indígenas, el Sr. César Sarasara ha firmado el año pasado, sin ningún rubor, contrato de colaboración de CONAP con PerúPetro al servicio de los derechos e intereses del Estado en la selva que responden a su insaciable y desenfrenada política minera y petrolera. En su última actuación pública el día 29 de marzo en Santa María de Nieva manifestó contundentemente su desprecio de los pueblos indígenas a los que echó en cara sus defectos y llegó a negar su misma existencia como tales reduciéndolos a pura nada al lado de la omnímoda presencia y poder de su nuevo amo el Estado dueño absoluto de todo y defensor de los derechos a la autonomía de las asociaciones indígenas (como la FAD ) pero no de los derechos de los pueblos indígenas de mucha mayor relevancia jurídica en la jurisprudencia internacional.

Parece que la estrategia propuesta por el asesor de CONAP, de la que él tiene experiencia única nacional e internacionalmente, consiste en arrogarse representatividades irreales apoyándose en viejos documentos desactualizados, en recogidas de firmas fácilmente extraíbles de actas manipulables o en declaraciones más fácilmente adquiridas de personas proclives a la venalidad.

Estando así las cosas, sus representantes nos presentaron un mundo idílico de relaciones de su empresa con las comunidades. El folleto con que me obsequiaron es muy hermoso y diría perfectamente elaborado y presentado. Pero mi pregunta es : ¿Qué posibilidad va a tener su empresa de realizar unas “relaciones armoniosas con las comunidades nativas” –como decían sus representantes- sabiendo ellas que su empresa HOCOL ha entrado de la mano de PerúPetro, empresa de un Estado dirigido por este Presidente que ha desconocido un tratado internacional (Convenio 169 OIT) que le obliga por ley.

Digo, al final de mi artículo, que ya antes de comenzar las actividades propiamente petroleras, los primeros pasos del establecimiento de su empresa aquí ya produjo su primer impacto ambiental negativo no por culpa tanto de ustedes como de PerúPetro tan desafortunada en la preparación y la dirección del “evento presencial” destinado a presentar a su Empresa. Ese impacto sigue acrecentándose en estos días. Las comunidades del Domingusa han actuado rápidamente procediendo a la revocatoria del presidente anterior de la FAD Daniel Francisco Inchipish “por hacer gestiones contrarias a los intereses del pueblo” y creando una nueva junta directiva el día 30 de Abril en la comunidad de Yumigtus. Su empresa parece seguir reconociendo a la vieja junta revocada desde el pueblo que rechaza todo lo que ha hecho y sigue haciendo a espaldas del mismo.

La división de las comunidades y el enfrentamiento de unos con otros no es la mejor estrategia para defender el buen ambiente y armonía social que se considera objetivo principal de su presencia en el territorio que desean explorar y explotar, imponiendo una voluntad y un proyecto tan ajeno y contrario al deseado por un pueblo tan pobre que sólo pretende seguir viviendo en paz sobre su tierra de siglos desarrollando su trabajo y cultura y asegurando para sus hijos lo que ellos consideran mejor desde sus propias convicciones que hemos de respetar como uno de sus principales derechos humanos. El gran poderío político del Estado y el económico de la empresa unidos contra el deseo de un pueblo sin ejército ni plata con que defenderse, crea ambientes de miedo, sometimiento e inseguridad que estoy seguro no desearían ustedes para ninguna de sus familias.

Si su empresa realmente busca en serio esa armonía y paz con las comunidades indígenas de esta selva yo me atrevería a opinar que todavía no han llegado esos tiempos y el pueblo no está preparado. Déjenlo para más adelante. Respétenlo. No son las prisas inmediatas de amontonar plata y plata las mejores consejeras para nada ni para nadie. Cada cosa tiene su tiempo y estos pueblos no están todavía en condiciones de enfrentarse con el traumatismo que va a suponer para ellos esas actividades petrolíferas. Por mucho que ustedes las quieran dorar o suavizar tantas veces a costa de la verdad. La marginación, el olvido, el desprecio sufrido durante tan largo tiempo ha provocado heridas todavía vivas y sangrantes en la espalda de este pueblo que pide al menos lo mínimo: que se le oiga y respete al menos una vez, y que de una vez se deje de mandar e imponer prepotente y ciegamente órdenes lejanas y ajenas aunque procedan de la misma Lima pues esta lejanía del pueblo no se mide por kilómetros de carretera.

Le escribo para su información, porque también –cómo PerúPetro piensa de los indígenas- ustedes que no son parte de este pueblo que no conocen, necesitan una información desde la selva misma y no únicamente desde la Lima oficial que paga servicios prestados a hombres como César Sarasara, tan definidamente enfrentado con su pueblo, al menos con este pueblo awajún del río Nieva donde ha nacido.

Recuerdo en el artículo adjunto una pregunta que hice al final de la reunión: Si se demostrase que todo el pueblo awajún-wampis de Condorcanqui (Lote 116) se declarase abiertamente en contra de las actividades petroleras, ¿HOCOL podría rescindir el contrato y retirarse?

Nadie me respondió abiertamente aunque algunos afirmaban que sí con la cabeza sin coger el micrófono y otros, al salir y en particular, también afirmaban que la Empresa contratante puede rescindir el contrato en cualquier momento. Sería una alegría enorme para todo el pueblo Awajum-Wampis que, por la razón que fuese y no faltan razones de peso para hacerlo, la empresa HOCOL anulase el contrato por circunstancias de ignorancia sobre la realidad o de engaño sobre la misma, que son clásicas motivaciones legítimas para la anulación de un contrato.

No le pido que responda usted la pregunta que hice el pasado día 29, pero sí le repito y aseguro que sería una alegría inmensa para los miles de habitantes de esta selva recibir un día -¡cuanto antes!- la noticia de que se rompe este contrato que nació viciado y permanece amenazante y peligroso no sólo para la salud, como sabemos, sino para la convivencia dentro del territorio del lote 116, entre los pueblos indígenas que se está intentando dividir para debilitar pero que este juego puede llevar a enfrentamientos muy lamentables e impredecibles.

Y, finalmente, añadiría, si me lo permite (desconozco sus convicciones religiosas, que yo desde mi fe cristiana creo que habrá también una alegría muy grande en el cielo, por decirlo así, si los hombres, que pueden hacerlo, liberasen a tantos miles de los más pobres de esta pesadilla que ya ha comenzado a oprimirles y respetasen sus derechos a vivir en paz con ellos y con la naturaleza y su cultura y a dirigir ellos mismos sus propios proyectos de vida. Creo también que lo que hagamos con estos, los más pobres y necesitados de todos, Dios lo tendrá como hecho a El mismo el más serio amigo y defensor de los más pobres como aparece en todo el evangelio.

Aun a riesgo de parecerle un bendito ingenuo, me he decidido a escribirle esta carta porque sé que es muy grande el daño que se va a hacer a este pueblo indígena ante el cual tengo mi responsabilidad pastoral y, por el contrario, muy grande, repito, la alegría de verse liberados de cualquier actividad petrolera en estos momentos cuando las relaciones de los pueblos indígenas con el Estado están pasando por uno de los peores momentos en la historia peruana.

Agradezco la lectura de esta carta que le ha robado demasiado de su importante tiempo Le saludo con todo respeto, a pesar de las grandes diferencias que, acaso, nos separan.

Que Dios, creador de la naturaleza y padre de todos los hombres, le ilumine y bendiga.

 

 

HAROLDO SALAZAR

Coordinador de Area de Politica, Estado y Pueblos Indígenas

COICA

 
   
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