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Agenda Indigena Amazónica
 
    

ORIENTACIONES PARA COOPERACIÓNES

Introducción

El proceso de articulación y estructuración del movimiento indígena en los moldes occidental, se da a partir de la década de los ochenta, período de constitución y reconocimiento mutuo. En caso de la COICA, el primer paso fue reconocerse como parte de un mismo universo sociocultural, de identidad y diversidad como pueblos y desde ahí coordinar acciones, intercambiar experiencia, articular los procesos nacionales, regionales e internacionales y hacer lo mas difícil, dar respuestas concretas tanto a nuestras necesidades y al mismo tiempo, atender a la agenda externa con nuestra visión, para eso tener una estructura orgánicamente era fundamental y así cubrir los espacios políticos que se abrían en torno a la amazonía y a nosotros mismos. Como actor colectivo en América Latina, la COICA asume eso reto que ya dura 21 años, lo cual posibilita interactuar con distintos actores y lograr avances políticos, sociales, jurídicos y garantías de nuestros derechos en todos los Estado de la región. Es a partir de esa experiencia desarrollada en amplias esferas que nos sentimos cómodos para presentar a los miembros de la cooperación internacional las orientaciones pertinentes para una actuación conjunta en las próximas décadas.

Antes todo, queremos dejar registrado nuestro reconocimiento a la cooperación internacional que ha posibilitado estos años, nuestra presencia política en el escenario nacional e internacional. Las ayudas al fortalecimiento organizativo, posibilitaba tanto la articulación interna, como la incidencia en el ámbito internacional, bien como realizaciones de campañas y denuncias sobre la situación en que nos encentrábamos. Sin embargo, en la década de los noventa, los diagnósticos del BM, indican que nosotros como pueblos indígenas, somos el grupo humano con menor ingreso y en situación de extrema pobreza. Estábamos pobres, poco desarrollados y nuestras economías se basan en trueques y subsistencia, condiciones que exigen acciones urgentes y la comunidad internacional esta en condiciones de contribuir para el cambio de esta realidad.

La relación que antes era directa y destinada al fortalecimiento institucional, pasa a ser dirigida a las ONGs de asesoría técnica y a los proyectos “productivos”. “Nuestra pobreza” entonces, mueve los millones de eurodólares del norte a los “defensores del indio” de todas partes. En la década de los proyectos, nos falta mayor logro al aumento del nivel de vida; el respeto a nuestra identidad; protección de nuestras culturas, espiritualidad, territorio y del ambiente el que vivimos; ejercicio de nuestros derechos (COICA/AIA,2004:25) beneficios anhelados por los intermediarios, lo que vimos fue la ampliación de la dependencia de los productos manufacturados y de los recursos externo para las actividad, incluso comunitaria; ampliaron expertos en tema indígena y voceros no indígena; internamente en las comunidades, la producción que antes era para abastecer el grupo social, pasó a ser para abastecer el mercado. Lastimosamente, nuestros “aliados” nos miraban, pero jamás fueron capaces de ver nuestras vidas y respetar nuestro proceso de desenvolvimiento social y económico.

En la década de los proyectos, nuestras vidas comunitarias fueron miradas como ociosas y esa ociosidad la causa de nuestra pobreza material, por tanto la meta era, tornarnos en el menor espacio, seres productivos, inseridos en el mercado consumidor – el único que ofrecía mayor ventaja y más ingreso. Pero, esa tarea no era nuestra, éramos “incapaces” y necesitábamos asesoría técnica y así fuimos invadidos por un grupo de personas que jamás habían estado con nosotros y pasaron a nos “enseñar”. Se multiplicaron los proyectos productivos comunitarios y las cooperativas de comercialización, todo era comunitario de la chacra al centro de acopio. Esos intermediarios, siguen todavía presentes en nuestros territorios: los Antropólogos en búsqueda de información para sus tesis; los misioneros en búsqueda de fieles para sus creencias; las empresas de todas las ramas en busca de productos y mano de obra; el Estado en búsqueda de contribuyentes y las ONG en búsqueda de justificación para sus ideologías, proyectos y plazas de trabajo, todos con un punto en común, financiados por la cooperación internacional y con la justificativa de “defendernos”.

No estamos en contra de nadie y de sus labores, pues no nos oponemos al desarrollo, ni tampoco a la investigación el descubrimiento de nuevas alternativas de continuidad para la humanidad, pero si queremos que estas respeten nuestra forma de vida, nuestra diversidad sociocultural, nuestra sabiduría, nuestra existencia y nuestras ciencias. En esto sentido, el concepto y las prácticas del llamado “desarrollo sostenible”, “desarrollo con identidad” u “etnodesarrollo”, no incluyen adecuadamente la visión que ancestralmente hemos practicado material y espiritualmente. El desarrollo actual, no es sostenibilidad, es más bien un sistema mercantilista, de explotación humana y ambiental, la sostenibilidad humana y ambiental deberá ser el horizonte de las políticas y acciones de nuestros dirigentes, de los gobiernos, de las empresas, de las agencias de cooperación, de las iglesias y de las ONGS, teniendo como fin, la eliminación de la pobreza y no solamente su reducción (Manchineri, Sebastião Haji 2003 1,2)

Afirmamos que la Cooperación Internacional asume un papel fundamental en el apoyo a nuestros planteamientos, pero debe a partir de entonces a escucharnos y entender que nuestro sistema y visión son otras, por lo que es necesario flexibilizar sus reglas y criterios, respetando nuestras demandas como actores directos de su cooperación.

El acumulo de experiencias y lecciones en estos 21 años nos permite orientar y decidir nuestras acciones, que hemos construido colectivamente, superando desafíos, conflictos, y pese a la dificultades financieras, afirmamos nuestra institucionalidad y existencia como actores de nuestro propio destino, inspirado para seguir adelante y orientar aquellos que desean seguir con nosotros.

En esto sentido, elaboramos estas orientaciones para guiar las acciones hacia nosotros y atender nuestros intereses y garantizar nuestros derechos. La cooperación internacional técnica o financiera es bienvenida, desde de que sus practicas verdaderamente respeten nuestros derechos, cosmovisión y sistemas, que contribuya para la garantía de nuestros territorios, nuestras existencia como pueblos que somos y que seamos fortalecido político, social y económicamente como actores de nuestros actos y decisiones. O sea tenemos necesidades, pero también potencialidades, dignidad, es por este camino que queremos seguir como constructores de nuestra morada, y los actores comprometido con nuestros ideales incluyendo la cooperación son nuestros aliados en esto caminar, elevando el nivel de confianza, transparencia y respeto mutuo en una relación directa. Para alcanzar estos niveles, es importante tener en cuenta las siguientes acciones:

 

 

 
   
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