Concepción del Territorio para los nuestros pueblos.
Los territorios son el espacio que compartimos con otros seres vivos, una relación evolutiva natural como garantía de la sustentabilidad mutua, es la libertad incondicional para la manifestación de nuestras espiritualidades, culturas y tradiciones.
Es por eso que no se puede pensar un desarrollo sustentable sin él vínculo que tenemos con los territorios con sus montañas, aguas, tierras, bosques, subsuelo y cielos, donde identificamos nuestras existencias y provenimos para la vida diaria y futura. Es la riqueza heredada por los ancestros y que estamos obligados a dejar a nuestros descendientes, si es que queremos continuar como pueblos YINE, KICHUA, AIMARA, HUNIKUI y los demás.
“Cuando hablamos de nuestro derecho al territorio y no solo a la tierra, hablamos de ejercer un poder, al igual que un ente público, un municipio, por ejemplo, ejerce dentro de los límites de su jurisdicción y competencia, sin atentar a la soberanía del Estado nacional. Es decir, el derecho a ejercer influencia y control sobre lo que ocurre en esos espacios, cómo se usan y se dispone de ellos; a la participación como colectividades en las decisiones que afectan a esos territorios y a los recursos allí existentes; a aplicar dentro de nuestro territorio nuestras normas, costumbres y tradiciones; a autoregular nuestras formas de organización social y de representación; a orientar y administrar nuestra economía y el aprovechamiento de las riquezas y recursos naturales existentes; y a precautelar el equilibrio ecológico y evitar la degradación ambiental”.
Podemos afirmar nuestra visión como pueblos indígenas en:
1. La Concepción de nuestros pueblos es holística, tiene varias dimensiones, espiritual, social, cultural, política, económica. No es un simple bien o sólo un medio de producción; dimensión espiritual del territorio en donde la persona reconoce lo sagrado y la necesidad de interactuar con los espíritus creadores y protectores de todas las vidas; base material y simbólica de la vida a través de las generaciones.
2. En la formulación sobre el derecho al territorio hay una trilogía que debe ser tratada de manera integral: territorio – pueblo indígena – libre determinación. El libre desenvolvimiento de nuestros pueblos fundamenta el reconocimiento y el respeto de nuestra base territorial, del espacio vital en el que nos vamos a desarrollar y donde vamos a ejercer nuestros derechos colectivos y las autonomías. Derecho a procurarnos libremente un desarrollo económico, social y cultural. Esto en otras palabras implica ejercer la autonomía cultural, lingüística, religiosa, territorial y política dentro de las fronteras del Estado.
Las Contradicción con las visiones predominantes en la normativa y política de los Estados
a) La visión Holístico del territorio como bien colectivo
Esta visión no es fácilmente comprendida. Se enfrenta a la visión presente en los estados nacionales de la tierra como un bien exclusivamente productivo y sujeto a propiedad privada o colectiva, pero regulada desde el régimen civil, es decir que es un bien enajenable, transferible, susceptibles de gravámenes y de prescripción adquisitiva del dominio.
b) Carácter de las Tierras como inembargables, inalienables e imprescriptibles.
Si bien, a través del reconocimiento de derechos a los pueblos indígenas en las constituciones y a través del Convenio 169 de la OIT, en gran parte de los países de la región se pudo superar esta visión, otorgando a nuestros territorios el carácter de inembargables, inalienables e imprescriptibles , hay aún varios aspectos del derecho al territorio que siguen siendo controversiales y aún no han logrado ser reconocidos por la mayor parte de los estados nacionales y en cierta medida también a nivel internacional.
c) Derechos sobre bienes integrales del Territorio
El Estado se reserva derechos sobre bienes que forman parte integral del territorio: el subsuelo, recursos no renovables, en algunos casos los recursos forestales, la fauna, las lagunas, ríos, aplicando regímenes legales diferenciados a los distintos componentes de la naturaleza; se produce así una desintegración jurídica de los territorios, que no solo dificulta su control y gestión por parte de nuestros pueblos, sino que además es la causa de los mayores conflictos que soportan, incluso para aquellos que han obtenido el reconocimiento legal de la tierra, provocando una gran vulnerabilidad a las condiciones de vida de las presentes y futuras generaciones de nuestros pueblos.
d) Fragmentación Jurídica de los Pueblos Indígenas y los alcances del ejercicio de la autoridad propia, dos temas que debitan enormemente el ejercicio del derecho en nuestros territorios.
Derechos y intereses sobre los recursos de los territorios en la globalización
Si bien se han dado avances significativos en la región en el reconocimiento de los derechos de nuestros los pueblos, y en el fortalecimiento de la capacidad de las organizaciones y pueblos para incidir en su vigencia y profundización, también es necesario considerar que la amazonía y en particular los territorios indígenas son escenarios de mayores conflictos. El petróleo, el gas, los recursos mineros, los bosques, los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales concitan diversos intereses para quienes los derechos indígenas reconocidos son una gran limitación.
Estos intereses presionan de diversas formas para minimizar nuestros derechos como pueblos indígenas. Por medio de reformas legales y constitucionales que revierten los derechos reconocidos, como en el caso de Perú, en un interés por liberalizar las tierras indígenas al mercado, o facilitar la explotación de recursos forestales. Por medio de reglamentación y procedimientos que contradicen el espíritu de los derechos reconocidos, como en el caso de Bolivia en el saneamiento y legalización de las TCO, o como en la aplicación del derecho de consulta previa en todos los países de la región. Otro mecanismo generalizado es el uso del poder para obstruir los procesos legalmente fundamentados que se llevan a cabo a favor de los pueblos indígenas, como en el caso de la Tierra Indígena Raposa Serra do Sol en Roraima, Brasil. O finalmente a través de la militarización como es la amenaza al territorio Kichwa de Sarayaku, en Ecuador. |