
Busca afirmar principios y valores, donde el ser humano sea sostenible. Que estos valores nos permitan vivir con dignidad en nuestros territorios
2.1.1 Desarrollo Conceptual y Problemática
El marco general de lo que viene a ser la sostenibilidad humana está basado en nuestra cosmovisión, donde se entrecruzan sistemas de relaciones en el que se involucran seres humanos y ambientes naturales. En profunda sincronía con el mundo espiritual, en el cual se alimenta la vida diaria del individuo y de la colectividad. Los cambios que vie-ne sucediendo en esta matriz de relaciones, hace que COICA proponga una reflexión sobre lo que esta pasando con nosotros y con el entorno. Guiada por la profunda relación con su devenir histórico, por el gran esfuerzo de nuestra continuidad física y cultural y el reto de nuestras organizaciones.
Es así que COICA, propone redefinir los patrones sociales y económicos, al rescatar desde nuestra cosmovisión la sostenibilidad. Vemos necesario que haya cambios en las estructuras sociales, económicas y culturales. Así innovamos en la relación entre los seres, poniendo énfasis en el sentido amplio de la vida. Cuando nos referimos al concepto de “sostenibilidad” la enlazamos con el ser humano y la definimos como la afirmación de principios y valores sociales, morales y espirituales, donde el ser humano viva en un ambiente sano, sostenible y duradero. Con acciones sociales justas y no solamente con visiones mercantilistas, como anhela el modelo económico y social actual. Que estos valores nos permitan vivir con dignidad en nuestros territorios, sin que sea necesario mendigar en las ciudades (8). En síntesis, es vivir la vida a plenitud.
Es obvio que las relaciones establecidas en las últimas décadas, entre nosotros y el mundo externo, han posibilitado el surgimiento de visiones que están en desacuerdo con nuestra manera de pensar y existir. Pero nosotros aun desarrollamos herramientas internas para evitar la seducción por las prácticas y por el discurso de “progreso”, de “desarrollo”, a fin de que sigamos en un mundo sano y duradero colectivamente. Nuestras reglas y principios, están siendo ejercidas en los Planes de Vida, herramienta que nos ayuda al planeamiento y al entendimiento sobre nuestra vida para romper el desequilibrio que tenemos con los dioses, con los hombres y con el bosque, con la tierra, con las aguas y con nuestras ajas”.(9) Los planes de vida están fundamentados en los principios de la reciprocidad, de la responsabilidad compartida y de la diversidad, valores mayo-res que orientan el ejercido de la planificación con visión integral, desde nosotros mis-mos. No son ni el inicio y mucho menos el fin, sino un medio para asegurar nuestros derechos y diversidad, tanto jurídicamente como social y espiritualmente.
Nuestra sostenibilidad humana , estuvo garantizada a lo largo de toda la historia existencial de ocupación amazónica, gracias al manejo de los recursos de la selva y la capacidad de producción de bienes a partir del patrón de vida de los ancestros, que concilia la simplicidad con la calidad por medio de la autonomía, de la autogestión y de la producción destinada a suplir las necesidades básicas del grupo como un todo. Así, de acuerdo a nuestras necesidades, hemos producido instrumentos para la cacería y la pes-ca, vestimenta del algodón o de paja de tucun para abrigarnos; adornos, pulseras, collares, anillos; pinturas corporales con la seiba del genipa y el achiote para enbelleserse y distinguirse de las funciones y posiciones; sillas y construcciones para protección. Realizamos, además fiestas culturales con instrumentos musicales como: Tapuru, caracú y flautas de sonido específicos. Producimos artículos para el hogar con arcilla, como platos, vasos, ollas, de distintos tamaños y usos, sobretodo las especiales para las fiestas y chichas. Fabricamos bebidas de yuca, maíz, maní y otros, construimos medios de transporte como canoas, caminos y otros. Todo los materiales eran sacados de la selva y del río, sin perjudicarla y alterar su biología” (10).
El manejo adecuado y la domesticación de plantas y animales fueron y siguen siendo fundamentales en la producción y consumo, atendiendo la oferta de productos del ambiente y de las necesidades humanas. Aspectos importantes en las economías que están fundamentadas en la reciprocidad, entre los miembros de un pueblo y las relaciones. El sistema que por siglo han garantizado el abastecimiento y la reproducción de nuestras unidades familiares - a la que se incorporan todos los miembros, según su función y responsabilidad - en el tejido social colectivo. Cada unidad familiar debe ofrecer tanto bienes, como servicio a la colectividad y así el sistema, garantiza no solamente el abastecimiento del núcleo familiar, como la satisfacción de las necesidades del conjunto como un todo. Una economía desarrollada a partir de la independencia monetaria.
Con la llegada de las manufacturas, se ha disminuido el comercio Interétnico. Pero, seguimos nutriendo tanto de la economía basada en el intercambio de productos y servicios en los pueblos, como también cada vez más participando en el mercado monetario. Ofertando tanto productos de la selva, como de las chacras, así como servicios, a través de los proyectos como por ejemplo de ecoturismo, experimentados en la Amazonía. Sin embargo, la tendencia en muchas comunidades y sobre todo de aquellas que están muy cerca de los centros urbanos, es de generar renta y sustento por medio de la venta de su fuerza de trabajo. Con un costo social enorme, pues este proceso debilita el sistema de reciprocidad, sin hablar de que la participación en el mercado viene generando un cambio en la base de producción, pasando de diverso a motocultor.
El monocultivo, implantado en la era de los proyectos de desarrollo en nuestras comunidades, destinados a la generación de renta, vía el ingreso al mercado como proveedores de productos, ocasiona no solamente el prejuicio a la diversidad milenaria así como la función social y reproducción cultural de las chacras. En ese sentido, observamos cambios en nuestra base social, política y económica, con la introducción de otras for-mas de manejos y visiones. Sin embargo, lo que nos hace distintos de los demás es que nuestras relaciones sociales y espirituales en el seno de los pueblos son marcadas por un profundo sentido ético de reciprocidad y responsabilidad compartida, base fundamental de nuestra existencia ancestral como pueblos. Lo que reivindicamos que sean reconocidos y al mismo tiempo respetados.
En la Cumbre Indígena, en la ciudad de Kimberley en Sudáfrica, exigimos nuestro reconocimiento y la aceptación nacional, regional e internacional deben ser una realidad, y que nuestros sistemas de conocimientos deben ser respetados, promovidos, protegidos, y asegurados como derechos intelectuales colectivos, así hechos estamos convencidos de que se fortalecerá y mantendrá, la sostenibilidad humana y ambiental de nuestros territorios.
La responsabilidad compartida, concepto primordial que conecta las generaciones presentes y futuras, es la conciencia de la responsabilidad generacional que estrecha nuestras relaciones con los ancestros y nos compromete a que entreguemos a las generaciones futuras. La Amazonía, digna de ser vivida por siempre, es nuestro reto seguir defendiéndola a fin de garantizar nuestra existencia como pueblos y de la Amazonía como espacio libre y de paz. Este espacio físico y simbólico es nuestra inspiración y el gran ejemplo de autogestión y reciprocidad. El oxígeno que sale de sus venas, es vida para todas las vidas. Nosotros no nos oponemos al desarrollo, tampoco a la investigación y el descubrimiento de nuevas alternativas de continuidad para la humanidad, pero si queremos que se respete nuestra forma de vida, nuestra diversidad sociocultural, nuestra sabiduría y nuestra existencia.
La sostenibilidad humana - práctica colectiva de nosotros - es el ejercicio de un derecho de las presentes y de las futuras generaciones. Rompe con el inmediatismo y la mentalización del modelo actual de desarrollo capitalista. COICA, a través de sus organizaciones, sintetiza y lo define en términos generales y sencillos desde sus prácticas. Una visión integral del manejo del territorio, como afirma CIDOB, la visión del buen vivir, concibe CONFENAE, un posicionamiento político, con la toma de posición identitaria, desarrollada por la OPIAC, la afirmación de la alteridad, expresada por la COIAB, la manera ancestral de ocupar nuestros habítate, reiterada por la ORPIA. El compromiso de nuestra vida temporal, que sigue a miles de otras vidas en tiempos pasados, presentes y futuros, y se inscribe en el cumplimiento del deber espiritual para salvaguardar nuestras tierras sagradas, como testifica la FOAG. El sentido común, de los hombres y mujeres de un pueblo, sus ideas sobre el origen y el fin de la vida, los valores más significativos sobre los que se asientan como grupo humano, el pensamiento y conocimiento sobre cada un de los fenómenos que lo rodean, como reitera AIDESEP. A partir de esa definición horizontal, las organizaciones están trabajando en el sentido de hacer realidad sobre todo lo que ellos afirman como la visión integral de los procesos societarios en que se conectan las relaciones sociales, políticas, económicas, culturales, ambientales y espirituales dentro del territorio.